Editorial
La Unidad de Ejercicio Profesional Supervisado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala cumple el presente año, cinco décadas de compromiso, crecimiento y servicio a la comunidad. No solo se conmemoran 50 años de historia, sino que se rinde homenaje al esfuerzo colectivo de estudiantes, docentes, profesionales y comunidades del país, que han hecho de esta unidad un pilar fundamental en la formación ética y práctica de nuestros ingenieros.
Somos parte de una universidad pública, y nuestro compromiso es que los futuros egresados sean capaces de aplicar sus conocimientos, experiencia y habilidades no solo en el campo empresarial, sino también en las diversas comunidades del país de acuerdo con las necesidades planteadas. La investigación, la docencia y el servicio social son tres pilares fundamentales en la educación superior que interactúan para formar profesionales competentes que contribuyan al desarrollo integral comunitario. Se sabe que la investigación genera conocimiento, la docencia lo transmite y el servicio social permite su aplicación.
La investigación es una fuente de saber y un soporte para el desarrollo académico en las variadas disciplinas que conforman el entramado de cualquier carrera profesional a nivel universitario. La docencia transmite conocimientos, fortalece las habilidades y fomenta actitudes positivas en los estudiantes. Esto es el resultado de una buena planificación en la enseñanza, una evaluación constante y efectiva del aprendizaje y la retroalimentación para afianzar el conocimiento. El servicio social es una actividad profesional voluntaria que permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos, habilidades y experiencia en la solución de problemas emergentes de las diversas comunidades. Es una oportunidad para desarrollar habilidades de liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y gestión de proyectos.
La investigación genera nuevas teorías e interrogantes que pueden ser incorporadas en la docencia. Luego, como un preámbulo de la práctica, se identifican necesidades y problemas que pueden ser abordados a través del servicio social, el cual brinda a los futuros profesionales una visión más amplia y práctica del contenido programado en las diversas carreras de estudios superiores, y al mismo tiempo permite experiencias sustanciales de aprendizaje.
La actividad académica de la Unidad de Ejercicio Profesional Supervisada de la Facultad de Ingeniería incluye la planificación, diseño y ejecución de proyectos, o cualquier otra acción orientada a la promoción del desarrollo comunitario. En este contexto, el servicio social y la práctica supervisada no son meros requisitos académicos, sino el medio por cual el estudiante retribuye al país la inversión realizada en su formación.
A través de estas prácticas, los futuros ingenieros no solo aplican sus conocimientos en contextos reales, sino que también tienen la oportunidad de generar un impacto positivo en comunidades que, con frecuencia, enfrentan múltiples necesidades. Es esencial cultivar en ellos un genuino deseo de servir, una vocación que trascienda la obtención de un título. El compromiso social debe ser un eje transversal en la formación académica, que despierte en cada universitario la convicción de que su conocimiento tiene valor real cuando se pone al servicio de quienes más lo necesitan.
Más allá del cumplimiento de una práctica, se trata de sembrar en cada egresado la certeza de que devolver al pueblo lo que ha invertido en su educación es parte integral de su identidad profesional. De esa manera podremos formar no solo ingenieros competentes, sino ciudadanos comprometidos con el desarrollo justo, equitativo y sostenible de Guatemala.
